Incontinencia Urinaria, Salud de la Mujer

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Incontinecia Urinaria

Incontinencia

Salud de la Mujer

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La incontinencia urinaria tiene un impacto en la salud del mayor tan elevado como el de la diabetes mellitus, la artritis o el ictus

La incontinencia urinaria es uno de los problemas de salud más frecuente y específico de la población de edad avanzada, que se puede manifestar con distintos síntomas y que genera un importante deterioro de la calidad de vida de las personas que la padecen.

Cuando una persona tiene pérdidas involuntarias de orina se dice que tiene incontinencia urinaria (IU). Esta disfunción es una de los más comunes de la vejez, pero en la mujer tiene una aparición bastante temprana. Es un episodio que tiene un fuerte impacto sobre las personas, afecta a su calidad de vida, limita la autonomía y deteriora la vida normal.

En general, la IU es una patología infradiagnosticada, infratratada, que puede ser muy incómoda para el individuo y provocar el rechazo de parientes y amigos, además de ser un factor determinante a la hora de institucionalizar a un anciano.

La frecuencia de la incontinencia aumenta con la edad con picos de prevalencia alrededor de la manopausia y después de los 65 años. La obesidad y la multiparidad son factores de riesgo para este trastorno.

Incontinencia Urinaria

TIPOS

Mas de dos millones de españoles sufren pérdidas involuntarias de orina. El 70% es mujer.

Pequeños esfuerzos, como estornudar o toser, que aumentan la presión abdominal pueden provocar pérdidas involuntarias de orina. Esto se denomina Incontinencia Urinaria de Esfuerzo (IUE). Si la presión de la vejiga supera la presión de la uretra y los mecanismo de resistencia fallan, se produce la pérdida.

La Incontinencia Urinaria de Urgencia (IUU) es aquella asociada a un fuerte deseo de orinar. Los síntomas predominantes son urgencia, frecuencia y escape involuntario de orina. Se produce cuando la vejiga se contrae más de lo normal.

Cuando los síntomas de la IUE se asocian con los de la IUU se habla de Incontinencia Urinaria Mixta.

La Vejiga Hiperactiva o inestable no es un tipo de incontinencia pero sí están estrechamente relacionadas. Se diagnostica cuando el paciente tiene urgencia por orinar, exista o no incontinencia. Normalmente se acompaña de poliuria (aumento de la frecuencia) y nicturia (necesidad de hacer pis por la noche) en ausencia de factores patológicos o metabólicos que puedan explicar estos síntomas.

EVALUACIÓN Y DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de la incontinencia requiere la evaluación de la historia clínica del paciente, un examen físico y que el afectado realice un en el que estén anotados los episodios y su frecuencia. Para establecer un dictamen también es necesario incluir un análisis de orina y su cultivo. Las infecciones del tracto urinario también causa incontinencia, en mayor medida de urgencia que de estrés.

Las pruebas urodinámicas, que se utilizan para conocer la función de la uretra y la capacidad y estabilidad de la vejiga también suelen recomendarse, pero sobre todo antes de que el paciente se someta a cirugía para establecer el diagnóstico de forma definitiva.

Incontinencia y la Mujer

TRATAMIENTO

Se trata de un problema de salud muy común y potencialmente muy molesto que, sin embargo, se soluciona en un alto porcentaje de casos y en prácticamente todos se pueden mejorar los aspectos más incómodos.

Antes de lanzarse al tratamiento del problema hay una serie de factores a tener en cuenta. En primer lugar, hay que tener claro el tipo de incontinencia que padece el paciente; si es grave o pequeña, si es aguda o crónica. Pero además del diagnóstico diferencial, hay que tener en cuenta que la solución óptima varía de una mujer a otra dependiendo de la movilidad, destreza, capacidad cognitiva, estilo de vida o de las prioridades personales.

El mejor tratamiento para uno puede no serlo para otro, aunque el tipo de incontinencia sea el mismo y el estado de la persona también. Por otro lado, es posible que la combinación de diferentes tipos de intervención (para la noche, para el día, para estar en casa, para salir) sea lo ideal en muchos casos. El objetivo principal debe ser mejorar la calidad de vida.

Entre los tratamientos de la incontinencia podemos encontrar:

Reeducación del suelo pélvico: consiste en que los pacientes recuperen el control sobre la vejiga mediante ejercicios que desarrollan la musculatura del suelo pélvico. Esta gimnasia tiene unos porcentajes de mejora y curación bastante altos y los especialistas recomiendan su práctica desde la juventud o madurez temprana. Además, no tiene efectos adversos ni interacciones con otras terapias.

Farmacológico: su uso está encaminado principalmente a paliar el síntoma de urgencia o para inhibir las contracciones involuntarias de la vejiga. Hay muchos medicamentos que se utilizan, como algunos antidepresivos, análogos de la vasopresina, inhibidores de la COX-2, pero los que más se emplean son los antimuscarínicos.

Duloxetina: se trata de un inhibidor de la recaptación de la serotonina, aprobado para el tratamiento de la depresión. De hecho, en EEUU el producto no cuenta con la aprobación de su indicación en IU de esfuerzo, para el que está recomendado. Datos recientes indican que disminuye la frecuencia de los episodios y mejora la calidad de vida. Las náuseas son un efecto secundario común pero no se manifiestan de forma severa.

Cirugía: se recurre a ella en última instancia, cuando los demás tratamientos han fracasado. En general se habla de dos ramas de la cirugía de la IU, una tradicional y otra moderna. En los últimos años, las intervenciones poco invasivas se están popularizando ya que conllevan menos molestias para las pacientes.

Procedimientos conocidos como”libres de tensión”. Son la última novedad quirúrgica y empiezan a vislumbrarse como la mejor de las opciones para la incontinencia más común: la de esfuerzo. Se trata de la colocación de una malla de polipropileno justo debajo de la uretra media para que actúe como soporte cuando se tose o se estornuda. Así se obstruye o bloquea su abertura para frenar la pérdida de orina. Es una operación rápida (entre 15 y 30 minutos) y sencilla y no requiere anestesia general, como suecede con la cirugía clásica, la operación de Burch conocida también como colposuspensión.

Los estudios sobre la eficacia de ambas técnicas a los dos años de su ejecución muestran tasas de éxito similares. Pero, los pacientes intervenidos con los procedimientos más novedosos tienen menos complicaciones, como la incidencia de hernia abdominal.

Autocateterismo intermitente: consiste en la introducción, a través de la uretra, de un catéter en la vejiga con lo que se consigue el vaciado completo y se evitan los escapes de orina. Suele asociarse a numerosos problemas infecciosos o de bloqueo del catéter.

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Pañales o compresas: ésta es una solución muy popular entre las mujeres pero no tanto entre los hombres. Existen múltiples tipos pero lo esencial, lo que todo el mundo busca, es que retengan la orina. No obstante, muchos pacientes quieren además que los pañales o compresas sean cómodos o discretos o baratos… Las exigencias varían en función de las necesidades de cada uno.

Mucha gente emplea estos accesorios como principal arma de lucha contra la incontinencia, pero también se pueden utilizar:

  • antes de someterse a cirugía o a la espera de recibir un tratamiento farmacológico
  • cuando se está esperando a que otras terapias surtan efecto
  • cuando el tratamiento no ha tenido un éxito total
  • si se está demasiado débil para recibir otros tratamientos
  • en caso de preferirlos antes que una intervención

Sin embargo, los especialistas se muestran reacios a su recomendación porque creen que condenan al paciente a su uso, cuando existen alternativas terapéuticas eficaces. Además, muchos afectados comienzan a usarlos y no acuden a consulta en busca de soluciones. En algunos casos producen reacciones cutánea

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